JUAN Y NATALIA
Un apartamento donde la luz vive dentro de la carpintería. Aquí no hay lámparas colgando de todos los techos: la iluminación está integrada en cada mueble diseñado a medida, escondida en los bordes, detrás de los paneles, dentro de los entrepaños. La biblioteca del comedor se enciende por dentro y convierte los objetos en algo que se mira. El cabecero de la habitación principal tiene una línea de luz que corre por detrás y hace que la madera parezca flotar. En el cuarto de TV, los paneles de lino tienen su propio halo.
El efecto se siente antes de entenderse: la casa está cálida a cualquier hora, y esa calidez no depende de encender nada.
La paleta trabaja a favor. Madera en pisos, mesas y carpintería, tonos arena en paredes y tapicería, y luego los acentos: el azul profundo de las poltronas giratorias en la sala, el verde del banco en el cuarto de TV, el terracota de los paneles en la habitación. Colores que aparecen en piezas específicas y no invaden el espacio.
Las habitaciones bajan el volumen. Madera vertical, mesas de noche flotantes que dejan el piso libre, y una luz que nunca da directo en los ojos. Espacios pensados para el final del día.